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5 formas de volver a confiar en tu cuerpo (sí, se puede)

  • 18 jun
  • 3 Min. de lectura

¿Te pasa que sientes que tu cuerpo es algo que hay que controlar en lugar de algo que puedes escuchar y cuidar? No eres la única. Después de años siguiendo dietas, reglas externas, mensajes contradictorios sobre salud, o luchas con la imagen corporal, es normal sentirte desconectada de tu cuerpo.


La cultura de las dietas nos enseña a confiar en números, normas y listas de lo que “deberíamos” hacer, en vez de nuestras propias señales. Planes de comidas, contar calorías, clasificar alimentos como buenos o malos, beber agua cuando en realidad tienes hambre... Todo esto va silenciando nuestras señales naturales de hambre, saciedad o antojos. Al final, acabamos más en la cabeza que en el cuerpo: pensando demasiado, dudando en cada comida, y sin saber si podemos decidir sin seguir un plan.


Pero la confianza no se pierde para siempre. Se puede recuperar. No hay un botón mágico, pero sí hay pasos pequeños y constantes que ayudan a reconectar. No hace falta hacerlo perfecto, solo empezar donde estás.


Aquí van 5 formas de volver a confiar en tu cuerpo que pueden ayudarte:


1. Empieza a identificar pensamientos de dieta


Por qué ayuda: Las dietas nos hacen desconfiar de nuestro cuerpo. Nos ponen reglas externas, y cuando no conseguimos seguirlas, acabamos creyendo que el fallo está en nosotras.


Qué puedes hacer: Empieza a observar los pensamientos tipo “esto no debería comerlo” o “esto engorda”. Aunque creas que ya no sigues una dieta, puede que aún tengas restos de esas reglas muy instaladas. ¿Te da culpa comer ciertos alimentos? ¿Te sientes mal si no sigues un horario? En vez de juzgarte, pregúntate: “¿Esta creencia me está ayudando de verdad a sentirme bien, física y emocionalmente?”


A bowl of lettuce next to a notepad with the words diet plan written in it


2. Presta atención al hambre (aunque sea sutil)


Por qué ayuda: El hambre no siempre se nota con un estómago que ruge. A veces se manifiesta como cansancio, mal humor o falta de concentración. Cuanto antes lo notes, más fácil es responder sin llegar a un extremo.


Qué puedes hacer: Haz pequeñas pausas a lo largo del día y pregúntate: ¿Cómo me siento? ¿Tengo energía? ¿Estoy irritable? ¿Puedo concentrarme? También puedes usar una escala del 1 al 10 para valorar cómo estás: 1 sería hambre intensa, 10 estar demasiado llena.


3. Escucha la saciedad y el placer al comer


Por qué ayuda: Confiar en el cuerpo también implica saber cuándo parar porque ya has tenido suficiente, no porque “ya toca”.


Qué puedes hacer: A mitad de la comida, haz una pequeña pausa. Pregúntate: ¿Sigo disfrutando lo que estoy comiendo? ¿Me estoy empezando a sentir llena? No es para dejar de comer, sino para reconectar. Y ojo: la satisfacción también importa. No es lo mismo comer algo por “obligación” que disfrutar de un plato que de verdad te apetece.


4. Mira los antojos con curiosidad, no con culpa


Por qué ayuda: Los antojos no son señales de fallo, son señales de necesidad. A veces queremos un alimento específico. Otras, buscamos consuelo, energía o distracción.


Qué puedes hacer: Cuando aparezca un antojo, para un momento y pregúntate: “¿Qué necesito realmente ahora?” A veces será comer ese alimento y ya está. Permitírtelo sin culpa puede ayudarte a soltar la obsesión. Otras veces te darás cuenta de que estás cansada, estresada o aburrida. No hay una única respuesta válida. Hay espacio tanto para la comida como para el autocuidado emocional.


Girl eating noodles in a bath


5. Trata a tu cuerpo con respeto (incluso si hoy no lo sientes así)


Por qué ayuda: Es difícil confiar en un cuerpo que estás criticando todo el rato. Pasar del juicio a la gratitud crea un espacio más amable por dentro.


Qué puedes hacer: Piensa en algunas cosas que tu cuerpo hace por ti cada día: respirar, moverte, abrazar, descansar, disfrutar. Ponte ropa que se sienta bien en tu cuerpo, no solo que “quede bien”. Busca formas de moverte que te gusten, aunque sean suaves. No todo tiene que ser ejercicio duro para contar.


Dale tiempo al proceso


Recuperar la confianza lleva su tiempo. Habrá días que te sientas conectada y otros que te cueste más. Y está bien. No se trata de hacerlo todo bien, sino de empezar a tratarte con más curiosidad y menos exigencia. Cada vez que haces una pausa, que te escuchas, que eliges con amabilidad, estás construyendo algo nuevo.

Tu cuerpo no es tu enemigo. Puedes volver a sentirte en casa en él.


¿Te gustaría que te acompañemos en este camino? La confianza corporal está en el centro de nuestro trabajo. Si estás harta de sentirte atrapada en el bucle de las dietas y buscas una forma más amable y sostenible de cuidarte, estaremos encantadas de ayudarte.




5 formas de volver a confiar en tu cuerpo

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