¿Problema alimentario o un trastorno de la conducta alimentaria?
- 17 jul
- 4 Min. de lectura
Todas hemos tenido momentos en los que nuestra forma de comer no ha sido la más equilibrada: hacer dietas estrictas, ayunar durante horas, saltarse comidas, restringir, comer en exceso o comer por ansiedad. Y ahí surge la duda: ¿es solo un problema alimentario o un trastorno de la conducta alimentaria?
Por separado, estas conductas pueden no cumplir los criterios para diagnosticar un trastorno de la conducta alimentaria, pero eso no significa que no sean preocupantes.
Cosas como la restricción crónica, los atracones con sensación de pérdida de control, comer a escondidas o clasificar los alimentos como “buenos” o “malos” hacen daño, aunque a menudo se pasen por alto.
Y aquí viene lo complicado: la cultura de la dieta disfraza estas conductas de “bienestar”. Influencers en Instagram o TikTok promocionan tés detox, menús sin carbohidratos o rutinas extremas de ejercicio como si fueran lo más normal del mundo.
Y cuando algo se normaliza, es mucho más difícil identificar cuándo se vuelve dañino.
Las conductas alimentarias desordenadas están tan integradas en nuestra sociedad que casi nunca se cuestionan… siempre que no se nombren como lo que son.
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), en cambio, son otra cosa. Son enfermedades mentales complejas que pueden afectar a cualquier persona, sin importar la edad, el género, el origen o el cuerpo que tenga.
Aunque los medios insistan en la imagen de la chica blanca adolescente con anorexia, los TCA no se ven todos iguales, ni afectan siempre a ese perfil. Algunos ejemplos son: anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno por atracón (BED), ARFID o TCA no especificados (TCANE).

BEAT, la asociación de Transtornos de la Conducta Alimentaria del Reino Unido insiste en que los TCA no van solo de comida. Suelen ser formas de afrontar emociones intensas, una forma de recuperar el control o de canalizar el malestar… muchas veces sin que la persona se dé cuenta.
¿Y entonces, dónde está el límite?
Aquí tienes una comparación que puede ayudarte a diferenciar:
¿Problema alimentario o un trastorno de la conducta alimentaria? ¿Qué diferencia hay?
Conductas desordenadas | Trastorno de la conducta alimentaria |
Saltarte comidas o ayunar de vez en cuando para “compensar” | Restricción constante, atracones, vómitos autoinducidos, etc. |
Culpa o miedo ante ciertos alimentos | Malestar psicológico intenso, miedo extremo a engordar, vergüenza, chequeos corporales constantes, sensación de pérdida de control |
Ansiedad puntual relacionada con la comida | Angustia intensa, secretismo, síntomas físicos como fatiga, mareos, frío… |
No suele afectar de forma clara a tu vida diaria | Afecta a tus relaciones, tu salud, tu estado de ánimo y tus rutinas |
Comer “limpio” o controlar se vuelve una costumbre | Tu valor personal y tu identidad giran en torno al cuerpo y la comida |
Muchas de estas conductas están en un espectro. Puede que aún no haya un diagnóstico, pero el daño ya está ahí. Y el riesgo de que se desarrolle un trastorno como tal es mayor.
¿Por qué importa verlo a tiempo?
En consulta, veo muchas personas que minimizan lo que les pasa. Dicen “solo quiero cuidarme” o “es solo una fase”, cuando en realidad viven con ansiedad por la comida, vergüenza corporal y normas rígidas que les atrapan.
La asociación de Transtornos de la Conducta Alimentaria del Irlanda, Bodywhys, lo deja claro: “Las conductas alimentarias desordenadas pueden no ser lo bastante graves o frecuentes como para diagnosticar un TCA, pero aun así son serias.” Y sí, pueden afectar la forma en que te ves, cómo te relacionas y cómo te sientes en tu cuerpo.
Cosas como restringir, darse atracones o ayunar pueden parecer inofensivas o controlables. Pero muchas veces se descontrolan. Hacer dieta, por ejemplo, es uno de los mayores factores de riesgo para acabar desarrollando un trastorno clínico.
Los TCA no son una elección ni un “estilo de vida saludable”. Suelen surgir del malestar emocional, la necesidad de control o heridas profundas que no han encontrado otra salida. Reconocer ese dolor importa. BEAT recuerda que no es culpa tuya, y que lo que necesitas es apoyo con compasión. Y aunque no haya un diagnóstico oficial, estas conductas pueden afectar la salud ósea, la fertilidad, el sistema cardiovascular o la salud mental.
Cuando las reglas sobre la comida te controlan, cuando saltarte una comida o romper con tus “normas saludables” te genera pánico, es ahí donde la cosa se vuelve seria.

Cómo actuar antes de que se agrave
Detecta señales tempranas
Bodywhys menciona algunas como: rechazar tus comidas favoritas, hablar de dietas constantemente, sentir culpa al comer, obsesionarte con el espejo, evitar verte… señales tempranas de que algo no va bien.
Pregúntate qué hay debajo
Es útil explorar lo que se esconde tras la conducta: estrés, vergüenza, aislamiento, ansiedad. Los TCA a menudo enmascaran un dolor emocional más profundo.
No esperes a pedir ayuda
Si estas conductas ya están afectando tu estado de ánimo, tu salud física o mental, tu imagen corporal o tu día a día, es momento de pedir apoyo profesional.
Empieza a reconectar con tu cuerpo
Escuchar el hambre, la saciedad, el placer al comer… es una forma de volver a ti. La Alimentación Intuitiva puede ayudarte a construir una relación más amable y flexible con la comida.
Cuando lo un problema alimentario se convierte en un trastorno
Si te ves reflejada en esto, ¿cómo sería buscar apoyo antes de que se te haga más cuesta arriba? Algunas señales a tener en cuenta:
Frecuencia e intensidad: ¿Restricción puntual? Puede ser algo desordenado. ¿Ayuno diario y prolongado? Habría que valorarlo con un equipo clínico.
Impacto psicológico: ¿Tu estado de ánimo depende mucho de lo que comes o de cómo te ves?
Síntomas físicos: ¿Cansancio, mareos, frío, pérdida de peso?
Interferencia en tu vida: ¿Te está afectando en tu trabajo, estudios o relaciones?
Cuando varias áreas se ven alteradas, no es una fase. Es una llamada de atención.
Mereces apoyo, te encuentres donde te encuentres
Da igual cuánto peses, cuánto tiempo lleves así o si tiene un nombre o no. Si lo estás pasando mal con la comida o con tu cuerpo, puedes pedir ayuda. Tienes derecho a querer sentirte libre.
Si no sabes por dónde empezar, hablar con tu médico de cabecera puede ser un buen primer paso. La Asociacion de Transtornos de la Conducta Alimentaria de tu comunidad dispone de ayuda tanto para personas que sufren un TCA como para sus familiares.
Y si buscas un acompañamiento que mire más allá de la comida, que también atienda tus emociones, creencias y cómo te relacionas contigo misma, sabes que puedes contar con nosotras.





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